miércoles, 23 de marzo de 2011

31 de Marzo 2009

Hoy encontré ese castillo, entro a diario a jugar con vos, pero hace dos años atrás, me pasaba esto, sentia asi:



Aún sigo buscando el castillo encantado en donde te escondiste.
Sigo pensando en que momento tu alma encerró tus palabras
y puso cerrojo a las letras, dejandote solo emitir sonidos;
Sonidos que a veces vuelven a transformarse en palabras,
Palabras tan simples e infinitas como "mamá" y "papá".

Sería menos doloroso pensar, que estas jugando en ese castillo,
escondido en tu fortaleza en donde nadie puede hacerte daño;
Mas mi niño, sigo buscandote, sigo jalandote hacia afuera.
Estoy frente a ti todo el tiempo, esperando que tomes mi mano.

A veces te veo frente a mi, y siento que necesitas volver.
A veces me siento egoísta intentando traerte a este mundo,
mas lejano que el otro, lleno de odio y desigualdad,
pero mi niño, comprendeme; No puedo dejarte en tu mundo...

A pesar de todo, siempre fuiste feliz...
Tus retratos son la alegría.
Eres como una dulce canción, con un final feliz.
Eres como el sol de una tibia mañana primaveral y yo solo lucho para sacar la escarcha invernal que se opone entre mis ojos, cansados de llorar.

Mi niño, mientras tenga vida seguiré luchando, aferrada a las promesas de Dios que son mi esperanza.
Siento que de a poco te voy recuperando, pero el invierno congela mas ahora.

Siento que cada vez es mas el tiempo que estas conmigo, pero las crisis son mas agudas.
Mi niño, mi cansancio es solo pasajero. Mis lágrimas son el silencio...
Pero mi esperanza y la fe que me da Dios, es la eternidad en un momento.

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